La Diputación instalará una zona de aparcamientos con capacidad para cien vehículos en la Balsa de Cela

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Imágen de la Balsa de Cela

La Diputación de Almería trabaja en la instalación de una nueva zona de aparcamientos, con capacidad para cien vehículos, en el entorno de la Balsa de Cela, un espacio compartido entre los municipios de Tíjola y Lúcar, y que es el “epicentro turístico” y el punto de encuentro de los vecinos del Almanzora durante los meses de verano.

La Diputación de Almería trabaja en la instalación de una nueva zona de aparcamientos, con capacidad para cien vehículos, en el entorno de la Balsa de Cela, un espacio compartido entre los municipios de Tíjola y Lúcar, y que es el “epicentro turístico” y el punto de encuentro de los vecinos del Almanzora durante los meses de verano.

El diputado de Fomento, Óscar Liria, ha visitado la zona acompañado por los alcaldes de Tíjola y Lúcar para comprobar el trabajo que está realizando la Sección de Maquinaria de la Diputación de Almería, según han adelantado desde la institución en un comunicado.

Liria ha agradecido que “ambos ayuntamientos hayan trabajado de forma coordinada para conseguir unos terrenos aptos para mejorar las infraestructuras” de un “entorno eminentemente turístico”. “Estas obras suponen un impulso a la seguridad y al turismo, permitiendo que puedan venir visitantes, lo que beneficia también a la economía de una zona que en verano multiplica la población residente”, ha apuntado.

La maquinaria de la Diputación está trabajando en el entorno de la Balsa de Cela para allanar el firme y poder permitir el aparcamiento de vehículos en este espacio recreativo. “La inversión se está financiando con fondos propios y está suponiendo un importante ahorro a ambos ayuntamientos”, ha añadido Óscar Liria.

La Balsa de Cela es un manantial de aguas termales situado en el límite de los municipios de Tíjola y Lúcar, y a una altitud sobre el nivel del mar de 720 metros. Es el epicentro de una barriada que comparten ambos municipios y que cuenta con viviendas y cortijadas que duplican su población en verano.

En este lugar, las aguas emergen de manera natural con un caudal constante de 42 litros por segundo y una temperatura que se mantiene, en las distintas épocas del año, entre los 22 y los 24 grados centígrados.

En tiempos romanos, ya se hacía referencia a la riqueza de las aguas termales de la entonces República Tagilitana. Las aguas de la Balsa de Cela, de 2.500 metros cuadrados y profundidades de los 50 centímetros a los dos metros, tienen propiedades medicinales para distintos tipos de enfermedades. Además, este manantial riega la vega de Tíjola, Lúcar y Armuña de Almanzora, y, tradicionalmente ha servido de abrevadero de ganado.

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