El Byspania Tíjola cerró el año con una auténtica exhibición de fuerza. El conjunto tijoleño viajó a Fuengirola para enfrentarse al CB Salliver Fuengirola Higuerón Hotel y lo que encontró fue el escenario perfecto para firmar uno de los partidos más autoritarios de la temporada. El marcador final, 55–111, habla por sí solo de lo que ocurrió en el Pabellón Juan Gómez “Juanito”: un equipo arrollando y otro sobreviviendo como podía.
Desde el salto inicial quedó claro quién llevaba las riendas. El Byspania salió con ritmo, descaro y mucho acierto, llevándose el primer cuarto 19–24. No era todavía un golpe definitivo, pero el aviso estaba ahí. El torbellino llegó en el segundo periodo, cuando los tijoleños aceleraron de verdad, apretaron en defensa y con un parcial de 14–31 empezaron a romper la tarde del sábado. Fuengirola entró ya en modo resistencia, incapaz de igualar la intensidad visitante.
Pero lo que terminó de dinamitar el duelo fue un tercer cuarto de manual. El Byspania subió líneas, corrió cada rebote y desbordó en cada transición. El 11–33 de ese periodo dejó el partido completamente sentenciado y convirtió el último cuarto en una prolongación de lo que ya era una auténtica paliza deportiva. El 11–23 final solo sirvió para agrandar una diferencia que alcanzó los 56 puntos, mostrando una superioridad incuestionable.
En lo individual, la noche tuvo un protagonista destacado: C. Belemene Dzabatou, que firmó 23 puntos y marcó territorio tanto por dentro como en situaciones de uno contra uno. Le acompañó un W. Hassan imparable cerca del aro, que se fue hasta los 18 puntos con un impecable 6/6 en tiros de dos. También brilló N. Korol, aportando 16 puntos y un ritmo altísimo en las posesiones rápidas. La sensación general fue de un equipo de primer nivel, sólido y con múltiples manos capaces de sumar: hasta seis jugadores superaron la decena.
Otro de los grandes pilares de la victoria fue el dominio absoluto del rebote. El Byspania terminó el encuentro con 68 capturas, una cifra brutal que incluyó 28 rebotes ofensivos. Esa superioridad debajo de los aros marcó la diferencia durante todo el partido, permitiendo segundas oportunidades constantes y descolocando por completo al conjunto local, que solo pudo sumar 26 rebotes en total.
La defensa también merece capítulo aparte. El Byspania no solo anotó con fluidez: defendió con hambre. Fuengirola terminó con 22/71 en tiros de campo, poco más del 30%, y apenas pudo conectar cinco triples en todo el choque. Ningún jugador local superó los 14 puntos. Cada ataque malagueño parecía chocar contra un muro, y la falta de fluidez terminó generando pérdidas, tiros forzados y un desgaste que el Byspania aprovechó una y otra vez en transición.
La victoria llega en el momento perfecto. El equipo recupera el brillo del inicio de temporada, vuelve a encontrar sensaciones y se marcha al parón navideño con la moral por las nubes.
El baloncesto regresará a Tíjola el 10 de enero de 2026 a las 19:00 h, cuando el Pabellón Municipal recibirá al Melilla Ciudad del Deporte Enrique Soler, 4º clasificado en la tabla por detrás del Byspania . Un duelo clave para medir el pulso del equipo.














